Tiempos de Confinamiento y Cuarentena

La pandemia me pilla en una situación privilegiada. Tengo una casa en el campo y dos hijos que ya superan los 6 años. Se levantan solos y se visten, si bien aún depende de mí y mi compañero en muchos aspectos, aquí ya existe el diálogo, ellos entienden y cooperan. No voy a negar que uno de mis momentos preferidos del día es cuando se duermen y comienza el silencio en la casa, pero en realidad no puedo quejarme. De todas formas, en las noches me pasa que me cuesta dormir de corrido. Despierto muchas veces y me ha costado volver a dormir, en esos momentos me invade la incertidumbre y comienzo a pensar en cómo no tengo idea de lo que pueda pasar, en como la vida cambió de un momento a otro y si, hubo muchos avisos, eso no podemos negarlo. Desde diciembre a mediados de marzo vimos como el virus avanzaba país a país hasta llegar al nuestro. Y aquí me veo, a veces en piyama todo el día, a veces comiendo pan con mantequilla y acumulando ropa limpia en un canasto. Otros días me despierto más enérgica y logro pasar del piyama al buzo, dejo la casa impecable y hago pan amasado para el desayuno. Y saben, esta dinámica comenzó a activar recuerdos y sensaciones que solo viví cuando nació mi hija mayor. Blanca García publicó hace unos días: “la cuarentena tiene sabor a puerperio”. Estas palabras me llegaron profundamente, porque entendí que eso era lo que estaba sintiendo. Porque claro que se parece, el encierro, el aislamiento social, el miedo a contagiarse cualquier bicho que podamos traspasarle a nuestros recién nacidos. Me acuerdo de la primera salida al control pediátrico, angustiada de que nadie le respirar encima, porque mi hija nació en pleno otoño y tenía pánico a las enfermedades respiratorias, igual que ahora.

También me encontré con una publicación de Alison Mandel, que fue mamá hace muy poquito y cuenta como le ha tocado superar las complejidades de la lactancia y el puerperio en este contexto. El puerperio y la lactancia es en sí un proceso de deconstrucción potente para la nueva mujer que nace después del parto. Ser mamá no es algo que sucede así mágicamente con el nacimiento de un hijo o hija. La maternidad se construye a diario, cuando te enfrentas a las complejidades de la crianza, cuando no tienes tan claro como se hace y comienzas a tomar decisiones que no sabes si serán las mejores. Si a este proceso le agregamos una Pandemia por un virus que no discrimina y no perdona, del que poco sabemos haciendo difícil poder proyectarse en el futuro. Todo es muy incierto.

Por esto es que hoy se hace de vital importancia tomar atención al cuidado de las puérperas. No nos olvidemos de las madres que recién están conociendo a su hijo o hija, requieren de nuestro apoyo y preocupación. Nosotras las madres más avanzadas podemos apoyar desde nuestra casa preguntando ¿cómo estás? Y escuchando, compartiendo información y experiencias. También se están haciendo muchos talleres y charlas a través de diversas plataformas, en su gran mayoría gratuitos. Ocupemos las alternativas que tenemos para llegar hasta esas nuevas madres (del primer, segundo o tercer hijo, porque con cada hijo nace una nueva versión de madre en nosotras) Un audio, un ¿cómo pasaste la noche? ¿Cómo amaneciste? “Mira este taller te puede servir”. Todo es un granito de arena. Y para ti mamá puérpera, es de vital importancia que pongas el cuidado de tu salud física y mental en primera prioridad. Rápidamente se han habilitado espacios para el autocuidado, en donde terapeutas de todo tipo han puesto su oficio a disposición de quien lo necesita. Uno de los problemas más comunes que veo en esta etapa es dejarse estar. No sabemos pedir ayuda (probablemente porque somos la generación que “aprendió” a dormirse llorando) así que, si notas que tu animo esta decaído muchos días, si no repunta con la video llamada a la familia y te sientes agobiada, pide ayuda profesional, busca el apoyo que necesitas y no te aísles emocionalmente. Estamos atravesando una crisis humanitaria, está bien estar mal, pero tenemos que construir un sistema colaborativo para poder salir de esta situación lo mejor posible. Es imposible entregar lo que no tenemos por eso, primero tú para que puedas entregar lo mejor de ti a nuevo hijo o hija.

Gabriela Moya Valdés
Socióloga
Asesora de lactancia
Nido Baby Store @nido_baby_store

Deja un comentario